CulturaHablar de la Ciudad de Buenos Aires es hablar de su gente, de sus realizaciones, de sus saberes, de sus expresiones artísticas e intelectuales, de sus diversidades étnicas y religiosas. Y qué es todo esto sino su cultura, construida en el devenir de los años en el cotidiano interactuar de sus pobladores. Es esta interacción en la diversidad, no siempre fácil, la que le da a Buenos Aires rasgos distintivos: heterogeneidad y riqueza cultural en un juego dinámico de opuestos complementarios: identidad y diversidad, tradición e innovación, encuentro y síntesis. Existen diversas maneras de concebir la cultura. Una de estas formas es entenderla como un “hacer” en tanto todos pueden ser productores culturales. La Ciudad debe, por un lado, cuidar de sus artistas y, por el otro, generar las instancias de formación, tanto a nivel profesional como vocacional. La cultura también es el producto de ese hacer, al cual el conjunto de la sociedad, tiene el derecho de acceder. En este sentido a la Ciudad le corresponde garantizar que la oferta de productos culturales de calidad esté al alcance de todos, mediante la organización de grandes eventos, pero también acercando a los barrios y rincones de la Ciudad las distintas manifestaciones del arte. Sin dudas la cultura es uno de los activos más importante de la Ciudad, generadora de beneficios tangibles, como el ingreso de divisas a través del turismo cultural, para citar un ejemplo, e intangibles aunque no menos valiosos: una mejor calidad de vida para todos.
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